El cuerpo, el gesto y el movimiento nos pueden ayudar a comunicarnos con los demás.
Adoptar una pose, fruncir el ceño, moverse muy lentamente, etc. pueden mejorar nuestros recursos expresivos. La palabra es muy importante, pero el contexto de la situación comunicativa también lo es.
Concienciarnos y aprender a manejar nuestro lenguaje corporal puede reforzar un mensaje, incluso puede evitar que demos dos mensajes contradictorios a la vez, puede matizarlo y enriquecerlo para otras actividades expresivas como el mimo, el teatro, la danza, etc.
Podemos entender por tanto, que la expresión corporal puede suponer una herramienta para mejorar las relaciones interpersonales, puesto que desinhibe a las personas y facilita los procesos de comunicación, al codificar y descodificar mejor las señales con el cuerpo y su movimiento.
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